
No de cielos que escupen en la orilla
Goza sus infiernos
oliendo a voces
Como herida
hondura
en la memoria
o
sal de vida
en el segundo
ora un coro de vientres
ora un fuego de aguas
Detrás de muchos siglos de un sol intolerante a la sombra, en algún pantano de la ciudad, se extravió mi nariz. La propuesta es encontrar lo que quede de ella Sea un moco salvaje desvencijado de soledad.
Mis pies no se reconcilian
No son andar de la Tierra
Son tierra andada por jueces
Tierra sorprendida en tus manos enlazada
Una misma lengua
y dos cuerpos
que no se pertenecen
Que hieren sus nombres
en las alas de los árboles
en los pies del tiempo
"¡Locos de eternidad
los pies del tiempo danzan por el mundo!"
Jacobo Fijman