Esto de “individuase”, creo, pertenece al paquete de un dios jodedor, un trickster sagrado. También esto de robar el fuego, la antorcha, la luz para ver con ojos que nunca serán propios; porque acá está la jodienda: creer, hacernos creer que, estos ojos con sus retinas mojadas de ganas de ver, o secas de tanto querer y no ver nada, puedan llegar a ver algo.
La seducción y la pobre serpiente cargando con la astucia de unos ojos
que no ven un coño que no ven al coño y profanan su puerta deforme
Serpiente Saliva Seducción reptando la encrucijada
tempo y tiempo al borde de una “i”
31/10/09
13/08/09
Ayuno
Servido azufre en el deseo
Lo mismo agoniza
y escoge otra muerte distinta a servir
Batuta a contratiempo
ensalza y maldice
hambre sexo en la soga
Canto de piedra en la saliva de cruz en los pies
08/08/09
Andando contigo
Estoy comenzando a experimentar la vida, menos, como rompecabezas y más, como sentimiento en onda que prende y apaga. Para mí la filosofía es la ciencia de no llegar a nada, aunque esta visión sea también filosófica. La intuición, en cambio, es eternamente fértil y parturienta de caminantes. Para ella no existen los errores. Solo el sabor agridulce de andar.
14/05/09
Desde el epitafio de una cédula
La memoria es como un parto en reversa
Trabaja hacia la claridad uterina
Vuelve al código de la entraña
Como un pez extraviado en la orilla
que cojea hacia el mar
Trabaja hacia la claridad uterina
Vuelve al código de la entraña
Como un pez extraviado en la orilla
que cojea hacia el mar
17/01/09
Mozartiana...
Mozart en la radio puede ser la lluvia apenas
contra el cristal del parabrisas
cuando la madrugada cóncava
nos ovaciona en la autopista con ráfagas de viento
donde arden, vaporosos, los neones.
Y mientras me duele la orfandad
del exento palacio de violines
miro de pronto tu muslo recostado
sobre la felpa de este asiento de automóvil
(ese muslo forrado por el jean
cuidadosamente ceñido en la entrepierna)
como un trozo de música inocente,
más armónico que el aire entre las cuerdas.
Armando Rojas Guardia
de Patria y otros poemas
contra el cristal del parabrisas
cuando la madrugada cóncava
nos ovaciona en la autopista con ráfagas de viento
donde arden, vaporosos, los neones.
Y mientras me duele la orfandad
del exento palacio de violines
miro de pronto tu muslo recostado
sobre la felpa de este asiento de automóvil
(ese muslo forrado por el jean
cuidadosamente ceñido en la entrepierna)
como un trozo de música inocente,
más armónico que el aire entre las cuerdas.
Armando Rojas Guardia
de Patria y otros poemas
16/01/09
Joroba
Has vuelto voz
y dolor
en las preguntas
¿Por qué he de doblarme?
Porque sé
que he de doblarme
¿Por quién
he de doblarme?
Porque sé
que he
de doblarme
Soy tinta rezando fuga papel en negro hincado en rojo
Soy zigzagueo sobre la espalda:
el blanco doblado hasta el negro
el negro doblado hasta el blanco
Joroba tablas
y dolor
en las preguntas
¿Por qué he de doblarme?
Porque sé
que he de doblarme
¿Por quién
he de doblarme?
Porque sé
que he
de doblarme
Soy tinta rezando fuga papel en negro hincado en rojo
Soy zigzagueo sobre la espalda:
el blanco doblado hasta el negro
el negro doblado hasta el blanco
Joroba tablas
08/01/09
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