8/8/20

07 de agosto

 

hoy fue que caí, hermana, en tu cumple olvidado. De inmediato la loca de la casa voló hacia el permiso que te pedí ayer -para soltarme -y recaí en la cuenta de que tampoco ayer fue tu cumpleaños. 

Pensé era el motivo de mi súplica y nuestra concedida absolución: soltarnos por unos segundos de la sangre y del cordero.

Tu cumple, hermana, fue el pasado miércoles, justo el día en que Benja y yo caminamos hacia el consulado a ver si estaba abierto. Se nos fue la mañana en eso. Llegamos, preparamos el almuerzo

un brindis cotidiano sin ti

a partir de ahí se pierden tarde y memoria

Había soñado sin embargo con tomar uno de tus deshabillés guindados en el closet; oníricos, no recuerdo los usaras en esta dimensión

Interrumpes el deseo de permitirme seductora al entrar en aquel cuarto -compartido- del Edificio Cuyuní. 

Cuando, creo, puedo al fin dejarme querer por la intimidad que me ofrecen dos llaves: 

la del agua que acaricia y la de la puerta que aísla de intrusos, 

siento otra llave desde afuera abrir la cerradura. Nuestra madre.


un juego de tres 

y un cofre 

con cenizas cautivas

15/1/20

Teatro de polvo


ahora que en lugar de barrer me reconcilio con el viento,
la Historia sigue cenicienta:

traiciona el andar con brincos y atajos,

otorga el aplauso a la Triste figura

los bastidores para Sancho

30/1/18

couting down

una melba cuenta los días para regresar.
Otra le dice, ¿para qué, para seguir cifrando la huida dentro de nosotras?

Me pregunto si en español es casual 
que un mismo verbo signifique a veces, numerar cantidades
y otras, narrar una historia llena de mentiras verdaderas y verdades falsas

¿Realmente me siento protegida en mi apartamento de Caracas?

Me refiero protegida de la visión de mi madre en pellejo y sustancia,
del contacto con un pasado 
jamás resuelto en la mirada de mi hermano
ni en el brillo turbio sobre los lentes lujosos de su mujer.

igual ansío regresar a ese lenguaje en bolívares
donde la culpa de gastar lo que no siento mío
queda detenida en unas tarjetas bancarias
que no pasan   -límites absurdos de otra sangre-



Deseo pulsar la tecla de enviar. A quién?.
O enviármelo a mí misma sin tener que pasar primero por alguien más.

Virginia, vuelta al tema del ego herido, el ego que necesita ser absuelto
pero desconoce
por su propia    y puta naturaleza
la humildad

6/12/17

presentimiento

me despertó la lluvia antes de comenzar a llover

1/10/17

siento, no se trata de decir algo nuevo
sino, simplemente, seguir diciendo la respiración

de pasear el aire boca a boca

24/7/17

click

Sólo en esos gestos dulces y entregados de mi madre, bien escasos para mí de reconocer, la he amado.

A diferencia del chico que tenía leucemia en la película de ayer. Para amar a su padre le bastaba sentir su colonia y el crujir de los peldaños al subir la escalera; cuando tarde, noche tras noche y de vuelta a casa, se acercaba al cuarto de su hijo. 
Por un ratito charlaban sobre lo original de ciertos diseños arquitectónicos. Tema que fascinaba al niño.

La literalidad de padre ausente en fechas claves -o el intento desesperado y fallido de héroe a última hora- no pudo contra la religiosidad nocturna de su colonia. Ni la música de la escalera

12/7/17

Carnada

desde un anzuelo
que no logra esquivar las piedritas de mis riñones
se realiza una pesca de soles muertos

Los ojos en agua
más un rosario de espera entre las rodillas y la espalda

desafían la gravedad de este puto texto.