
Me hallan los huesos desnuda
No intento cubrirme
Me desdibujan arena volviendo a la arena
Viajan la sed sobrevolando las cenizas
Desde algún desierto
sin golpes de viento ajeno
burlan a un dios
que arrodilla
de jueces
la piel
Detrás de muchos siglos de un sol intolerante a la sombra, en algún pantano de la ciudad, se extravió mi nariz. La propuesta es encontrar lo que quede de ella Sea un moco salvaje desvencijado de soledad.